27/6/10
Presentación completa de mi candidatura al Consejo Universitario de la UNED 2010-2015
11:31 p. m. | Publicadas por
Maricruz Corrales |
Editar entrada
Me presento ante Ustedes, como funcionaria académica de la UNED que ha laborado en ella durante 15 años en la Vicerrectoría Académica y los últimos casi tres años en la Vicerrectoría de Investigación, luego de un receso institucional en el que asumi la Dirección Ejecutiva del FONABE; experiencia que completó mi visión del servidor público; sus derechos y responsabilidades.
Es precisamente porque colaboré a mi reingreso en la UNED con la entonces Dirección de Investigación para formular la concepción del Sistema de Investigación que dio lugar y respaldo a la creación de la Vicerrectoría de Investigación, es que me interesa fortalecer ese sistema para alcanzar el desarrollo científico y tecnológico de la UNED.
La visión del sistema fue concebida partiendo de dos principios básicos, estrechamente relacionados con la esencia democratizadora de la formación universitaria de la UNED. El primero tiene que ver con la promoción de la investigación a todos los funcionarios y estudiantes de la UNED, en lugar de a un grupo “élite”, estén ubicados en la academia o en funciones administrativas; sean técnicos o estudiantes, la UNED debería propiciarles la inducción, capacitación, recursos y apoyo para realizar procesos investigativos. Si esto se diera, estaríamos iniciando entre todos, desde sus diferentes quehaceres o roles, una sinergia institucional capaz de articular la academia y la gestión universitaria como un todo. La investigación es el proceso que nos permite cuestionar, realimentar nuestros procesos, mejorarlos y crear conocimiento.
Por eso es tan importante desarrollarla en la UNED desde distintos ángulos y procesos. Por esa visión en la que creo firmemente es que quiero representar a la Vicerrectoría de Investigación ante el Consejo Universitario.
Por otra parte, si con su voto me elige Consejal, también estoy clara que la UNED enfrenta una serie de retos coyunturales importantes, en los cuales modestamente creo aportar, además de mis conocimientos, una experiencia universitaria desde distintos cargos asumidos y de resultados que he brindado a la comunidad.
La UNED como universidad benemérita y a distancia aún se encuentra en el camino de alcanzar lo expresado en la visión acordada del II Congreso Universitario, del año 2000, y de empezar a renovar su gestión universitaria para hacer más evidente la vocación democratizadora de la formación, en todos los rincones del país y más allá de sus fronteras. Es decir, la UNED debe asumir con mayores esfuerzos lo que dictan los distintos encuentros y conferencias mundiales, sobre impactar con aciertos de pertinencia en lo educativo y en lo cultural.
Pero también, reconozco en las funciones del Consejo Universitario, órgano decisorio de políticas y lineamientos generales de la UNED, una agenda propia, llena de datos, situaciones, problemas, consultas y necesidades por determinar. Desde ese ángulo, no me cabe la menor duda, que en esta siguiente composición, los miembros del Consejo deberán asumir fuera de sus responsabilidades estatutarias, la defensa acérrima e individualizada de la misión y visión de la UNED; aún pendientes de desarrollar y propiciar para un buen sector de la comunidad nacional y regional. Igualmente deberemos acordar las decisiones y estrategias que sean necesarias para garantizar el crecimiento alcanzado y lograr mejores indicadores de mejoramiento institucional en todo el quehacer. Esto definitivamente incluirá aspectos propios de una nueva gestión universitaria; capaz de movilizar y atraer nuevos y sanos recursos financieros de apoyo, para no depender de manera absoluta del Estado y las negociaciones del caso y período.
Aparte, considero importante aunar a lo anterior, otras tres perspectivas de desarrollo que están estrechamente relacionadas con lo expuesto.
La primera tiene que ver con el desarrollo del Plan de Internacionalización de la UNED, de la que la investigación se sirve para afianzarse como insumo y sinergia. Recientemente, el Consejo Universitario aprobó el modelo planteado por una Subcomisión de su seno, de la que honrosamente formé parte, y definió una Dirección de Internacionalización, aún en estado de creación y organización por parte del CPPI. Pienso que no es bajo una estructura que una cultura, basada en la internacionalización, pueda crecer, sino más bien, en la interiorización de esa cultura desde las bases que son los funcionarios y los estudiantes; en el intercambio y conocimiento de experiencias y estudios en otras latitudes o instituciones; en la superación del quehacer mediante la introducción de nuevos saberes observados y aplicados; en la inmersión de esta perspectiva diferente y renovada a todos los ejes académicos y de la administración universitaria, para luego, transformar nuestros cursos, planes de estudio y servicios que ofrecemos a la sociedad.
La segunda perspectiva tiene que ver con una inquietud personal sobre cuánto esfuerzo hemos puesto o no, a nivel personal e institucional para que la UNED pueda facilitar el recurso tecnológico computacional directamente a sus estudiantes y no desde los Centros Universitarios.
Desde hace por lo menos una década, se ha venido comentando de proyectos pilotos que puedan hacer posible adquirir computadoras para nuestros estudiantes, sea de manera subvencionada o con plazos cómodos de pago. El asunto es realizar un proyecto a nivel nacional e internacional, que al igual que otras instituciones que así lo han alcanzado, permita con proveedores nacionales y/o locales facilitar la adquisición de estos equipos.
Siendo una institución benemérita deberíamos tener razonamientos de negociación suficientes, que amparado a la cobertura nacional de ubicación de nuestros estudiantes y a la naturaleza propia de nuestro modelo de educación a distancia, nos permitan hallar respuesta a esta necesidad institucional y mundial de reducción de la brecha digital. Una solución de esta naturaleza, no solo haría posible nuestro desarrollo universitario a la altura y exigencias de una sociedad del conocimiento y de lo que compete actualmente a hacer educación a distancia, sino que el impacto al ejecutarla se vería como otra contribución sociocultural de la UNED en la democratización y acceso a la formación universitaria. Al igual que pensamos en ciertos requerimientos para los estudiantes en el momento en que pueden elegir y votar en procesos electorales, también podrían asumirse esos requisitos, para que pueda participar de este beneficio, a modo de un bono adicional de estudiar y graduarse en nuestro modelo educativo.
La tercera perspectiva es un proyecto que debería darse a escala nacional, para reconocer estímulos económicos y socioculturales, a diferentes sectores y trabajadores especialmente del sector público, que presentan altos niveles de experticia en sus funciones. Estos trabajadores son la mano de obra operativa de puertos, de municipalidades, líderes comunales, artistas, constructores o de actividades en servicios especializados. Recientemente, el Consejo Universitario acordó fortalecer el Programa de Acreditación por Experiencia de la Escuela de Ciencias de la Educación en razón de la solicitud planteada por el Centro de Gestión Local para los trabajadores municipales. Sin embargo, la lista de este tipo de trabajador y sus funciones especializadas de servicio a la sociedad puede ampliarse considerablemente, por lo que podría la UNED más bien aportar la configuración de un Sistema Nacional de Acreditación de Experiencias o Competencias Laborales, que promueva precisamente la ampliación de nuestra pirámide laboral nacional, en aras de promover espacios de trabajo técnicos y competentes para necesidades específicas y para la democratización socioeconómica de nuestro país.
Estoy consciente que muchas de estas ideas e inquietudes pueden verse truncadas o disminuidas para hacer frente a circunstancias de mayor urgencia, ante la crisis económica que las universidades estatales enfrentamos, pero también estoy segura, que con el esfuerzo conjunto de los funcionarios de la UNED, comprometidos con su modelo de educación a distancia, misión y visión de la universidad, podemos ver más fortalecida en los siguientes años a nuestra universidad y a nuestro país y región.
En tiempos de crisis se miden los recursos disponibles, pero también los sueños y las energías de la gente y de las instituciones para hacer valer el sitio que ocupa en una sociedad. Este es el momento de la UNED, para seguir adelante con su vocación democratizadora de la educación y la cultura.
Me identifico por eso, con los colores azul y blanco, porque además de ser parte de nuestra paleta institucional, lo son igualmente de nuestros símbolos patrios y de nuestra usual vestimenta para ponernos a trabajar duro. Es tiempo de mejorar con la unión de nuestros esfuerzos, que definitivamente nos hacen más fuertes que las diferencias a las cuales debemos superar.
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)







0 comentarios:
Publicar un comentario
Por favor, introduce en este espacio tu comentario. ¡Gracias!